Para poder abordar la problemática de la seguridad alimentaria mundial, es necesario contar con una base de datos sólida que describa cuáles son las zonas desfavorables y las causas que derivaron en este problema.
Teniendo en cuenta las diferentes dimensiones de la inseguridad alimentaria, tales como crónica, temporal o transitoria; ésta no puede medirse con un solo indicador, para captarla en sus múltiples matices se necesitan distintos indicadores. Es por eso que existen diversas variables e indicadores que permiten seguir la evolución del nivel de seguridad alimentaria de determinados grupos de población.
Varios países suelen medir la seguridad alimentaria a través de indicadores de oferta o
disponibilidad de alimentos y demanda, es decir cantidades de alimentos disponibles con relación a las necesidades.
Esto es en términos de cantidades de alimentos disponibles con respecto a las necesidades nutricionales y de necesidades netas de importación en comparación con la capacidad
de importación.
Tales métodos de evaluación pueden enfocarse en datos del nivel nacional o en la información por localidades del interior del país para distinguir grupos vulnerables.
En esa línea, los sistemas de información sobre seguridad alimentaria pueden concentrarse en:
- Datos de ámbito nacional.
Disponibilidad.
Ingresos y su distribución.
- Comparaciones entre países.
- Datos del país para diferenciar y localizar grupos vulnerables, lo que se denomina niveles de focalización.
- La medición de los cambios en el ámbito familiar.
En la medición de la seguridad alimentaria se emplean básicamente tres tipos de información:
- Vigilancia alimentaria – nutricional
- Encuestas alimentarias sobre el consumo de alimentos
- Encuestas rápidas y sistemas locales de información
Vigilancia alimentaria – nutricional
Se entiende por vigilancia alimentaria y nutricional, el proceso continuo de compilar, analizar y distribuir la información necesaria para mantener un conocimiento actualizado de la producción y la ingesta de alimentos, como así también del estado nutricional de la población.
Asimismo, este proceso permite identificar los cambios, causas y tendencias, predecir posibles variaciones y decidir oportunamente las acciones preventivas o correctivas indispensables para cada situación.
Esta base informativa se usa para determinar los cambios que se producen en un tiempo determinado en variables en grupos vulnerables, tales como embarazadas, lactantes, mujeres en edad fértil, entre otros.
La vigilancia alimentaria y nutricional promueve la identificación de las tendencias, la localización de los problemas, su magnitud y algunas ideas de las causas que los originan.
Estos datos pueden ser usados para la evaluación del progreso e impacto de las intervenciones nutricionales y en la predicción de ,ya que pueden servir de alerta temprana de crisis alimentaria y para su prevención.
Los índices que incluye la vigilancia nutricional
En general los sistemas de vigilancia nutricional consideran la información vinculada a los indicadores alimentarios que contemplan los índices de disponibilidad y de
accesibilidad, para poder hacer un seguimiento de los fenómenos económicos desde la perspectiva de sus repercusiones potenciales en los niveles de bienestar de determinados grupos de población.
Los índices de disponibilidad se producen utilizando los datos de las hojas de balance de alimentos, que son un instrumento diseñado y elaborado por la FAO con información estadística confiable, para proporcionar un marco para el registro continuo de parámetros que se pueden cuantificar.
Estos parámetros están relacionados con la situación de la oferta y la demanda de los alimentos y a partir de los cuales se pueden realizar evaluaciones objetivas de los déficit o excedentes de alimentos. Es decir, su información ayuda a conocer, desde el punto de vista operativo, la disponibilidad de alimentos en un período en un país determinado y, de esta forma, el estado de la seguridad alimentaria y la vulnerabilidad.
La cantidad total producida de cada alimento, sumada a la importación, teniendo en cuenta los cambios que puedan haber ocurrido en las existencias durante el período considerado y deducida la exportación, equivale al abastecimiento disponible para su utilización interna en dicho período.
Es por esto que si de esta cantidad se deducen los volúmenes utilizados para alimentar al ganado, para la semilla, para la utilización industrial, así como los desperdicios ocurridos a lo largo de la cadena alimentarla; el resultado forma el abastecimiento o disponibilidad para consumo humano durante el período de referencia.
Según los datos sobre población, esa cantidad puede expresarse en términos de disponibilidad por habitante y por día. Al mismo tiempo que los valores de composición química de los alimentos permitirán traducir los volúmenes de disponibilidad en términos de su contenido energético y de nutrientes.
Una vez determinada la disponibilidad de cada alimento y expresada en calorías y nutrientes, la sumatoria de todos configura la disponibilidad total o ración estadística media.
El estudio comparativo entre las disponibilidades de alimentos, calorías y nutrientes y las recomendaciones medias de la población, permitirá establecer el grado en que las
necesidades son cubiertas con la disponibilidad existente y determinar la magnitud de los
probables déficit o excesos de alimentos, sugiriendo alternativas que permitan orientar la
producción o el rol del comercio exterior en determinados alimentos, según la situación
descripta.
Los datos de las hojas de balance como método de estimación resultan muy útiles pero tienen los inconvenientes de que este tipo de información se refiere a la población en su totalidad y no puede ser desglosada por subgrupos de población. Además solo se elaboran anualmente.
Hoy en día, estas hojas de balance están automatizadas y pueden ser procesadas por un programa informático.
En resumen, en la medida que el análisis de las hojas se realice tomando series periódicas, se podrán indicar cambios o tendencias en el patrón alimentario medio de la población. Los índices de disponibilidad permiten hacer estimaciones globales y sirven de alerta sobre las crisis alimentarias y para los pronósticos agrícolas.