Qué sucede con el desperdicio de alimentos en relación a la seguridad alimentaria

Especialistas de Argentina y del mundo analizan las cifras de desperdicio de alimentos, un
problema que hace peligrar la seguridad alimentaria y para el cual no se encuentran
soluciones.

La seguridad alimentaria está muy lejos de consolidarse y las cifras actuales de desperdicio de
alimentos no ayudan. Esta situación fue definida por Naciones Unidas como una tragedia
mundial junto a una estadística en particular: una quinta parte de la comida total del mundo
arrojada a la basura.

Según lo difundido por el organismo en su informe llamado Índice de Desperdicio de Alimentos
del año 2024, desde el año 2022 hubo un descarte total de 1050 toneladas de comida.

Para esta organización no gubernamental lo más dramático es que la gran mayoría de los
residuos son plausibles de ser utilizados para nutrir a la población. Mientras tanto, la tercera
parte de la humanidad se encuentra en situación de inseguridad alimentaria.

Si bien quienes estudian el tema hacen énfasis en la necesidad de educar a las comunidades
para evitar el enorme desperdicio de alimentos, el resto de la cadena no es excepción. En
concreto, los comercios minoristas, el sector gastronómico y las grandes cadenas de retail
deben ajustar en cuanto a responsabilidad alimentaria.

¿La crisis de desperdicio de alimentos ocurre del mismo modo en todas partes del mundo?
¿Quiénes son los actores más señalados en la problemática de los desechos de comida? ¿En
qué condiciones está Argentina al respecto?

La seguridad alimentaria y el desperdicio de alimentos en números

En relación a la llamada tragedia alimentaria por el desperdicio de alimentos Naciones Unidas
ofreció los siguientes indicadores:

  • El 19 por cientos de la cantidad total de alimentos aptos para el consumo humano son
    desechados en hogares, tiendas y locales de gastronomía y entretenimiento.
  • En las cadenas de traslado se pierde otro 13 por ciento extra
  • Quienes más descartan comida son los hogares con un registro de más de 630 millones
    de toneladas que representa el 60 por ciento de los productos que terminan en la
    basura.
  • El promedio de desperdicio de alimentos por persona es de 79 kilos por año
  • De revertirse esta tendencia se podrían recuperar 1.3 comidas por habitante por día
    las cuales, por supuesto, podrían ser destinadas para subsanar la desnutrición.
  • Los desechos alimenticios generan contaminación ambiental con un cálculo del 10 por
    ciento de las emisiones.

En otro orden de cosas está comprobado que en climas de temperaturas más cálidas se
registra mayor cantidad de desperdicio de alimentos. Esto ocurre por la dificultad de
conservación de cadena de frío.

Por esta razón, en la actual coyuntura actual de calentamiento global son cada vez más las
regiones del mundo que ven disparadas sus cifras de residuos alimentarios.

Argentina y la seguridad alimentaria

Según recientes investigaciones del CONICET en Argentina produce la cantidad de alimentos
necesarios para alimentar a 400 millones de habitantes. Sin embargo, solo en la Cuidad
Autónoma de Buenos Aires hay un desperdicio de alimentos de 8.4 kilos por hogar cada año.

El promedio per cápita de descarte de comida es de 2.9 kilos y los especialistas aluden que el
principal problema es la falta de instrucción para comprar y organizar los insumos.

Por cierto, los reportes dan cuenta que Argentina que el mayor volumen de descarte está
vinculado con la agricultura. El 50 por ciento de las frutas y verduras se pierden entre la
cadena de transporte y los eslabones finales. Le siguen en promedio la pesca y los cereales con
el 30 por ciento. En cuanto a lácteos y proteínas de vaca el valor es de 30%.

Según un reporte difundido por el Gobierno de la Cuidad Autónoma de Buenos Aires, solo en
este territorio cada día hay más de 200 toneladas de comida en la basura. La equivalencia es
de 550.000 porciones de comida.

Además, el 41 por ciento de la basura que llega al cordón sanitario son restos alimenticios.
Desde luego, estos residuos implican impacto ambiental con las correspondientes emisiones
de carbono.

Está claro que son necesarias las campañas de concientización y visibilización para reducir los
enormes volúmenes de desperdicios de alimentos. Para ello es fundamental el trabajo integral
de sectores públicos y privados con el gran aporte de técnicos y académicos en la materia.

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