La noción de uso de la tierra con fines productivos es, sin lugar a dudas, el componente fundamental que se debe manejar en cualquier programa de desarrollo agropecuario sustentable. En la primera parte de esta presentación se realizó, mediante un análisis comparado una descripción del estado de uso de las tierras en ocho países y una la tierra y las problemáticas específicas de sustentabilidad que ocurren en los países analizados y en Argentina de ellas, algunos escenarios futuros que pueden llegar a condicionar el uso de las tierras en las próximas dos o tres décadas. A estos tres elementos conceptuales habría que sumar otros accesorios que pueden ayudar a completar el cuadro que se necesita para discutir el rol de los organismos científicos y tecnológicos en la definición de estrategias para el uso de las tierras.
Un primer elemento a tener en cuenta hoy es la producción desbordante de información que se genera a partir de una diversidad de fuentes. Paralelamente se va produciendo una expansión acelerada de los medios de computación que permiten archivar y clasificar. Sin embargo, las tasas de acumulación de datos exceden la capacidad actual de los sistemas institucionales para procesarla, interpretarla y transformarla en conocimiento útil con aplicación práctica, es ahí donde se presenta un “cuello de botella”. Un segundo elemento a considerar es que, en virtud de la valorización creciente de los bienes ambientales por parte de la comunidad internacional, existe una necesidad acuciante de monitorear el ambiente. En este sentido la información y el conocimiento sobre el ambiente se están transformando en un insumo imprescindible para diseñar estrategias y desarrollar tecnologías de producción ambientalmente compatibles. Dentro de este contexto, la información y el conocimiento ambientales tendrán un valor económico creciente, como lo demuestra la cantidad de recursos que hoy se invierten para solucionar problemáticas asociadas al ambiente y los recursos naturales.
Un tercer elemento a contemplar es que la evolución acelerada de la ciencia y la tecnología está obligando, a los organismos que las generan, a producir cada vez más sus propios recursos financieros, y a depender menos de los presupuestos oficiales y otras fuentes estables de financiamiento. Para captar recursos necesitan ser competitivos, y para competir con éxito hay que producir los servicios que el medio demanda. Muy ligada a esto aparece la necesidad desasociarse, a través de proyectos, con otras instituciones complementarias con las competitivas. ¿En este sentido, la creación de espacios de cooperación tal tendrá, en los próximos años, un campo muy propicio para desarrollarse? ¿La ciencia y la tecnología para impulsar una agricultura sustentable? En términos de productos. Dentro de ellos, a su vez, es posible localizar distintos tipos.
En materia de investigación, dos productos al menos parecen ser esenciales para insertar el uso agropecuario de las tierras en un marco de validez científica:
1) el monitoreo del ambiente y los recursos naturales bajo las condiciones actuales de uso de la tierra, y
2) el estudio de procesos agroecológicos bajo condiciones distintas de uso de la tierra.
El objetivo es prever las consecuencias de un cambio antes de que el cambio ocurra.
En materia de servicios aparecen al menos cuatro productos que los organismos científicos deberían proveer:
1) la transferencia de información, conocimientos y tecnología a los sectores económicos y sociales que los demanden,
2) el estudio de impactos ambientales que prevean las consecuencias de proyectos que tengan potencialmente un efecto sobre el ambiente,
3) apoyar a los organismos gubernamentales (tanto nacionales como internacionales) con instrumentos técnicos que ayuden al diseño de estrategias y la definición de políticas, y
4) aportar a empresas y entidades elementos técnicos que apoyen la toma de decisiones compatibles con la preservación del ambiente y los recursos naturales.
Para avanzar dentro de este esquema de articulación institucional, es necesario detectar los bolsones de demanda y de oferta potenciales en materia de información y conocimiento ambiental. Por el lado de la demanda, no es improbable presumir que, en un futuro próximo, los demandantes de este tipo de productos serán los organismos internacionales, los gobiernos nacionales y provinciales, sectores de la producción primaria y la industria, y muchas empresas y organizaciones privadas cuyos negocios tengan algo que ver con el ambiente y los recursos naturales. Dentro de los oferentes de información, es posible identificar a todas aquellas instituciones involucradas con la generación y manejo de información y conocimiento ambientales. Se puede encontrar aquí una diversidad de organismos de ciencia y tecnología, universidades, institutos, entidades que manejan censos y estadísticas, entidades que realizan pronósticos y estudios de prospectiva, fundaciones, organismos no gubernamentales, etc. Dentro de este último grupo de potenciales diferentes, es necesario buscar las articulaciones necesarias. La articulación natural debería ocurrir en campos temáticos comunes, no superpuestos, sino complementarios. Es así que se encuentran distintas agrupaciones temáticas (investigación de procesos básicos, de procesos productivos, estudios de condición y tendencia, y de prospección), ubicadas a escalas espacio-tiempo, y las organizaciones que pueden cubrirlas. Dada la interdisciplinariedad que tienen los estudios sobre el uso de tierras y la diversidad de escalas a que se proyectan, la articulación complementaria entre instituciones parece ser el camino lógico para abordar este tipo de problemáticas. Los instrumentos metodológicos indispensables para progresar en estos campos, se darán en el terreno de las tecnologías de la información. Los Sistemas de Información Geográfica (S.I.G.), acoplados a modelos de investigación y de decisión, sistemas expertos, y paquetes de análisis estadísticos conformarán, seguramente, la unidad de informatización requerida para operar a nivel de zonas o regiones. Dada la especificidad que la problemática del uso de las tierras tiene en distintas localizaciones geográficas, la operación de estas unidades seguramente será imprescindible en los próximos años. En este sentido, uno de los roles más relevantes que tendrán los organismos de ciencia y tecnología será el de diseñar redes geográficas de informatización que alcancen una alta operatividad y compatibilidad con otras redes en funcionamiento.
Finalmente, como ejemplo, existe una importante diversidad de temas que pueden ser estudiados como una consecuencia directa de los cambios que ocurren en el uso de las tierras: evaluaciones de impacto ambiental, modificaciones de stock en algunos recursos naturales críticos, pérdidas de biodiversidad, evolución del potencial erosivo de los suelos, cambios de la productividad de los suelos, etc. Todos ellos son elementos clave a la hora de diseñar estrategias sobre el uso agropecuario del territorio.


