Resulta difícil ser concluyente en relación a la actitud de los productores hacia la sustentabilidad en el uso de tierras sin contar con elementos objetivos, tales como las encuestas dirigidas a evaluarlas. La única encuesta dirigida específicamente a un tópico conservacionista evaluó la actitud de los productores hacia la adopción de la sistematización del laboreo en contorno. Allí los productores revelaron:
a) generalizada conciencia ante la necesidad de introducir prácticas de conservación de suelos,
b) activa disposición al cambio y
c) graves dificultades estructurales de implementación de las propuestas tecnológicas.
De acuerdo a la experiencia que se deriva de la incorporación y rechazo de tecnologías ofrecidas para el uso conservacionista de tierras, se verifica et comportamiento universal donde la rentabilidad económica de cualquier propuestas al menos una condición necesaria y a veces suficiente para su adopción Un ejemplo ilustrativo de ese tipo de comportamiento lo constituye el caso más exitoso de incorporación de una tecnología conservacionista en el uso de tierras La agricultura de granos de secano enfrentó en la década del 70 el deterioro generalizado de los suelos agrícolas como consecuencia de su baja estabilidad productiva en sistemas de agricultura continua y allí emergieron dos factores claves para la incorporación de la nueva tecnología basada en sistemas mixtos de producción:
1) No se podía continuar con rentabilidad razonable bajo el sistema de agricultura continua;
2) La tecnología ofrecida de siembras consorciadas con pasturas era sumamente económica y requería escaso financiamiento.
Los productores pequeños, que no veían resuelto el problema de un ingreso mínimo, pues los rubros pecuarios le ofrecían un menor ingreso por hectárea que los agrícolas, no fueron permeables a esta tecnología y no sobrevivieron en el rubro. Ese ejemplo no pretende minimizar la sensibilidad de los productores a la preservación del recurso suelo y a la necesidad de mantenerlo productivo en el largo plazo. No obstante, parece por lo menos secundario en el tiempo pues es imprescindible resolver primero la viabilidad económica de la tecnología incorporada en el corto plazo.
INDICADORES Y MONITOREO DEL USO DEL TERRITORIO.
El único monitoreo sistemático del uso del territorio lo constituye el censo general agropecuario que se efectúa cada diez años desde las primeras décadas de este siglo y que recoge indicadores. Se trata de un censo convencional, que es abarcativo de diversos recursos naturales, sociales y productivos afectados a la producción agropecuaria. Las principales restricciones de los indicadores que allí se recogen pueden sintetizarse como sigue:
1- La sustentabilidad de la producción agropecuaria solamente puede
2- No se evalúa ningún parámetro en relación al inventario de los visualizarse a través de índices de productividad por hectárea. Recursos naturales.
3- El período de 10 años es muy grande en relación a la velocidad de los cambios que ocurren actualmente.
Deben reconocerse ciertos esfuerzos realizados en la evaluación del grado de degradación de los suelos, aunque fueron de un alcance parcial y muy aperiódicos.
EL ROL DE LA INTEGRACIÓN EN LA TEMÁTICA DEL DESARROLLO SUSTENTABLE.
Resulta ocioso indicar la necesidad imperativa de la integración en materia técnica y de políticas para el desarrollo sustentable, frente a la diversidad de problemáticas que se comparten en el uso de espacios agroecológicos comunes.
Se indican en este resumen algunas de esas temáticas que pueden ser reconocidas como prioritarias en la perspectiva del uso del territorio de Uruguay y en el rol de un Instituto de Investigación Agropecuaria.
1- La incorporación de tecnologías de labranza reducida con énfasis en las técnicas de siembra directa en suelos pesados.
2- La integración de esas técnicas y sistematización de laboreos con los sistemas mixtos de producción.
3- El manejo de efluentes de sistemas intensivos de producción pecuaria principalmente en el sector lechero.
4- La integración de la producción hortícola a los sistemas pecuarios mencionados.
5- La reorientación del uso del territorio ante nuevos polos de desarrollo urbano como consecuencia de la integración.
6- El impacto de mediano y largo plazo de los fenómenos globales tales como el “efecto invernadero “o “la corriente del niño” en la región.
USO AGROPECUARIO DEL TERRITORIO PARAGUAYO
En los últimos años aumentó considerablemente el área destinada a explotaciones agropecuarias en el Paraguay, debido principalmente a la facilidad de acceder a créditos y a los buenos precios internacionales de la soja y el algodón. Esta expansión de la frontera agrícola ocurrió a expensas de la deforestación y se realizó sin una conveniente planificación que previera el uso racional de los recursos suelo, agua y bosque. De esta manera, se deforestaron áreas con escasa vocación agrícola o ganadera, originándose procesos acelerados de erosión y ocasionando la degradación física, química y biológica de los suelos.
Actualmente el 62,4% del territorio nacional está destinado a actividades agropecuarias (11% agricultura) y 34,2% a bosques. El sector agropecuario en Paraguay, emplea más del 50% de la mano de obra, contribuye con el35% del Producto Interno Bruto (PIB) y genera alrededor del 95% del valor total de las exportaciones del país.


