Persona en un campo agrícola utilizando una tablet para monitorear cultivos, en un entorno rural con vegetación en crecimiento y horizonte abierto.

¿Qué pasa cuando queremos operar en grandes áreas?

Sin pretender que sea una propuesta generalizable, se puede analizar un trabajo que se está realizando en Patagonia.

En dicha región se iban seleccionado cuatro grandes áreas:

-Área piloto Gobernador Gregores-Santa Cruz

-Área piloto Alto Rio Senguer-Chubut

-Área piloto Ing. Jacobacci-Rio Negro

-Área piloto Zapala-Neuquén

En esas cuatro grandes áreas, que en su conjunto totalizan más de 3.000.000 se ha, se está tratando de demostrar la posibilidad de hacer sustentable la producción y la vida de los productores. Para ello se busca la participación y la acción coordinada de los distintos actores que naturalmente operan en las mismas. Se desarrolla como herramienta básica un Sistema de Información Geográfica en el que se vuelca toda la información disponible. Se espera racionalizar el uso de los recursos disponibles, en la aplicación de una propuesta Tecnológica Socioeconómica concertada. Para tener una idea del aumento de complejidad al trabajar de esta manera, podemos analizar como ejemplo, algunos aspectos del área Piloto de Ing. Jacobacci.

Las siguientes son las instituciones que en este momento están trabajando en dicha área, en temas vinculados.

-GOBIERNO DE LA PCIA DE RIO NEGRO.

– INTA.

– GTZ.

– ONG’S.

-ENTE DE DESARROLLO DE LA LINEA SUR.

-GESTION ASOCIADA

-COOPERATIVA GANADERA.

Se llevan a cabo los siguientes proyectos que apuntan al mejoramiento de la producción y de la de la calidad de vida de la familia rural.

-PRECODEPA.

-LUDEPA.

-PROHUERTA.

-PSA (Plan Social Agropecuario)

-PLAN CALOR.

-PRONUR.

-EMETA.

-PROYECTO PROMOTORES Línea SUR.

-PROMOTORES DEL ENTE DE DESARROLLO DE LA L.SUR.

Esto que parece sumamente complejo, es nada más que una apretada síntesis de cómo funciona la realidad sobre la que queremos actuar. Resulta evidente que, si queremos lograr la sustentabilidad de la producción y de la vida en dicha área, toman relevancia otros elementos vinculados a la estructura productiva, como son los aspectos socio-económicos.

En este contexto resulta evidente que debemos concertar acciones con los distintos actores, lo cual aumenta sustantivamente la complejidad y nos pone ante un desafío diferente, que nos puede permitir, al cabo de un tiempo demostrar la posibilidad de:

-Sustentar o no la-producción en un área determinada

– Encarar generalizaciones del modelo a otras regiones.

– Contar con elementos para proponer alternativas.

-Tener un producto de una magnitud que impida ser considerado un hecho excepcional.

– Conformar grupos de trabajo con diferentes sectores.

Es indudable que es un trabajo de largo plazo donde a veces las necesidades económicas y los intereses comerciales y políticos, suelen desbordar con facilidad este tipo de propuestas. Sin embargo, es ineludible un enfoque de este tipo si queremos, en muchas áreas del país, lograr una producción sustentable. 

SITUACIÓN ACTUAL DEL USO AGROPECUARIO DEL TERRITORIO EN CHILE

El territorio nacional se caracteriza por tener una gran extensión en sentido norte-sur, donde alcanza aproximadamente 4.300 km, y su estrechez en dirección este-oeste con sólo 177 km en promedio. La amplia latitud que ocupa el territorio nacional (18°-56° S) le confiere una significativa diversidad climática y vegetaciones, que influye tanto en la estructura de ocupación de tierras como en la intensidad de uso de los suelos. En cuanto a clima, se pueden encontrar desde el tipo desértico en el norte hasta climas polares en el extremo sur. La zona de mayor interés agrícola se ubica en el centro del país con predominancia de clima mediterráneo, mientras que en el sur la tendencia es hacia clima marino templado húmedo, donde el suelo se orienta hacia sistemas pecuarios y forestales.

USO DEL SUELO

La superficie territorial de Chile alcanza 75.7 millones de hectáreas, cuya distribución de acuerdo al uso agropecuario. Áreas de este tipo están constituidas principalmente por desiertos en la zona norte, por altas montañas a lo largo de todo el territorio. Los terrenos constituyen sólo una pequeña proporción del país, alcanzando aproximadamente a 5.5 millones de hectáreas. En esta categoría se ubica la agricultura de riego (1.5 millones de hectáreas.) con sistemas productivos altamente intensivos, y que, en los últimos 15 años, una parte importante de este suelo se ha orientado a la fruticultura de exportación. Los cultivos anuales aun cuando han declinado por pérdida de rentabilidad, siguen utilizando una significativa proporción de los terrenos arables. Los terrenos de praderas alcanzan unos 8.2 millones de hectáreas, y abarcan una gran gama de tipos vegetaciones, ya que se distribuyen en gran parte del territorio formadas en su mayoría por especies naturales que soportan sistemas extensivos de producción animal. Las praderas sembradas y de mayor productividad constituyen sólo unas 300 mil hectáreas, parte de ellas en zonas de riego y utilizadas como forrajes en sistemas intensivos de producción de leche y carne. Los bosques en su conjunto alcanzan a 33.8 millones de hectáreas, que representan el 45% del territorio nacional. Sin embargo, una alta proporción de esta superficie la constituyen bosques de protección, quedando un poco menos de la mitad catalogado como terrenos productivos. De los 14.9 millones de hectáreas de bosque productivo, 1.6 millones corresponden a bosques plantados, principalmente con Pino y en los últimos años con un creciente interés por Eucalipto.

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