Hojas de tabaco Burley secas y curadas al aire, con textura arrugada y tonalidades marrones tras el proceso de secado.

CURADO AL AIRE (Tipo Burley). 

En este tipo se pueden adoptar dos sistemas de cosecha de acuerdo a las disponibilidades de instalaciones y mano de obra. En países en que la cosecha por hoja resulta antieconómica, por el elevado salario, y se dispone de mayores facilidades y menores costos para la realización de instalaciones, se adopta el sistema de cosecha mixta, que consiste en cosechar las hojas inferiores a medida que maduran, las que, una vez encañadas, son llevadas al galpón de curación. Más adelante, cuando la maduración llega al tercio superior de la planta, con hojas inferiores sobremaduras y hojas superiores generalmente faltas de madurez, se realiza el hachado de las plantas las cuales son insertadas por su extremo inferior en una varilla clavada en el suelo de aproximadamente 5cm x 3 cm x 1,40 m de largo y que lleva en su extremo superior una especie de cono metálico que facilita la operación. En cada varilla puede ensartarse de 6 a 8 plantas las cuales son dejadas en el campo por el término de 2 a 3 días dependiendo de la temperatura y nubosidad. Luego las varillas con las plantas son llevadas al galpón de curación. También pueden colgarse las plantas sobre alambres efectuándose en ese caso una muesca en la parte inferior del tallo. Las plantas son dejadas allí hasta que completan el proceso de secado. Los galpones para el secado, generalmente, son construidos íntegramente de madera con techo de algún material no muy conductor (v.g. fibra cemento). Estos galpones deben tener la particularidad de poder cerrarse en determinados períodos (amarillamiento) y proveer la suficiente ventilación en otro (secado de lámina), para lo cual los costados están dotados de puertas o ventanas movibles que permiten el control de la ventilación según el estado de la hoja y las condiciones del tiempo.

Otro sistema de cosecha, que es el adoptado en la República Argentina, consiste en arrancar las hojas, a medida que maduran, realizándose un total de 6 cosechas en el término de 45 días. Las hojas son encañadas y llevadas a galpones abiertos donde permanecen por espacio de un mes hasta que completan su secado. Para una verdadera “curación” de la hoja es necesario que se cumplan algunos procesos, que bien conducidos, dan lugar a que se realicen cambios fisiológicos y fisicoquímicos. Es así que la hoja atraviesa por cuatro etapas principales: amarillamiento, fijación del color, secado de lámina y secado de nervadura. El proceso de amarillamiento, necesita muchas condiciones hablando de temperatura y humedad similares a las del tipo Virginia. La humedad debe mantenerse cercana al 80%y la temperatura no debe pasar de 28°C. En esas condiciones la hoja cambia su color verde amarillento o cremoso por un amarillo claro, al mismo tiempo que hay transformaciones químicas, desdoblándose el almidón en glucosa y levulosa. Deben transformarse asimismo todos los puntos de la hoja en que se registra presencia de clorofila ya que ésta desmerece la calidad de la hoja curada. Este proceso se cumple en el término de 3 a 5 días.

Cumplido el amarillamiento, la humedad debe disminuir paulatinamente y elevarse la temperatura hasta los 34°C. Esto se consigue por medio de ventilación controlada. El objeto es transformar el color amarillo en castaño claro. Si durante este proceso hay demasiada humedad puede producirse una podredumbre parcial en la hoja, sobre todo cuando el galpón está muy cargado o hay un elevado número de hojas por caña. Demasiada humedad también da lugar a la fijación de colores castaños oscuros que disminuyen la calidad de la hoja curada. En días de vientos calientes y secos debe mantenerse cerrado el galón para evitar la fijación de tonalidades amarillentas. El proceso de secado de lámina sigue al de fijación de color. Debe mantenerse una mayor ventilación durante este período para evitar que la lámina, parcialmente seca, vuelva a tomar humedad. Es conveniente durante noches húmedas y algo frías, cerrar las aberturas de ventilación.

El último período en la curación del tabaco Burley es el secado de la nervadura, durante el cual debe mantenerse el galpón parcialmente cerrado y la temperatura no debe sobrepasar de 38° C. Temperaturas más altas dan lugar al secado del tabaco, pero no a que el mismo cumpla con un proceso de “curación”. Todo el proceso indicado, únicamente se puede llevar a cabo en galpones cerrados con ventilación controlada y provistos de calefacción para casos de caídas de temperaturas o excesiva humedad. En la República Argentina este tipo de tabaco se “cura” íntegramente a la sombra en tinglados abiertos a los costados. Este sistema no es apropiado ya que, al no poder regularse los factores, tan fundamentales, como humedad y temperatura, el proceso de curación se ve fuertemente influido por los cambios climáticos exteriores, especialmente cuando el mismo coincide con tiempo excesivamente húmedo o vientos secos y calientes. La complementación del secado, de parte de la vena y nervaduras, en la estufa, no es aconsejable ya que la elevada temperatura a que se somete a la hoja “quema” el aroma de este tipo de tabaco.

Más del autor

Manos sosteniendo tierra fértil con una planta joven en crecimiento, acompañada de gráficos digitales que representan gestión de recursos naturales en agricultura.

USO SUSTENTABLE DEL TERRITORIO EN AGRICULTURA